PASTORAL DEL DUELO
Grupo de Mutua Ayuda «RESURRECCIÓN»
Un camino para transformar el sufrimiento en sanación y aprendizaje vital.
Creador de la Pastoral del Duelo
Orden de San Camilo
El Proceso del Duelo · Fase 1
Estado previo a la pérdida
Antes de la muerte del ser querido, la persona participaba de un gran poder terapéutico y sanador (S)[cite: 1, 2].
Aunque existían pequeñas heridas cotidianas (h), el equilibrio interno permitía afrontar la vida con plenitud.
El Proceso del Duelo · Fase 2
El dolor irrumpe en la vida
Con la muerte de quien se ama, la herida (H) acorrala al poder terapéutico[cite: 1, 2].
Surgen emociones intensas e inhabilitantes: tristeza, culpa, miedo, baja autoestima y sensación de sinsentido[cite: 1, 2]. El poder sanador queda reducido temporalmente a su mínima expresión (s)[cite: 1, 2].
El Proceso del Duelo · Fase 3
El despertar del proceso terapéutico
Una vez aceptada la realidad de la muerte, se inicia formalmente el proceso de «hacer el duelo»[cite: 1, 2].
Poco a poco, con el apoyo mutuo y el trabajo personal, el poder terapéutico comienza a ganar terreno sobre la herida[cite: 1, 2].
El Proceso del Duelo · Fase 4
La paz interior recuperada
Al final del proceso, el poder terapéutico vuelve a serenar nuestra vida[cite: 1, 2].
Se logra recordar y hablar del ser querido sin lágrimas ni desánimo, consiguiendo una reinserción plena en los desafíos de la vida[cite: 1, 2]. Solo quedan pequeñas cicatrices que irán sanando[cite: 1, 2].
El Proceso del Duelo · Conclusión
«Nuestro Sanador acorrala definitivamente el sufrimiento. El Botiquín que obtuvimos durante la elaboración del duelo será nuestro compañero de vida.»[cite: 1, 2]
Caminar de nuevo por la primavera de la vida, convirtiendo la experiencia vivida en servicio a los demás[cite: 1, 2].